sábado, 20 de septiembre de 2014

De despedidas y nuevos comienzos

Para los que no seguisteis mis andanzas por Inglaterra el año pasado, el resumen de mi estancia es: estuve trabajando para una familia que me pedían que hiciera de niñera+chacha por el mismo precio y cuando vieron que no lo hacía me despidieron, así que me volví a mi casa en Navidad. Gracias a Dios que tengo a una amiga maravillosa, mediante la que encontré una familia para la que trabajar después del verano y para todo un año.

No hace falta decir que yo acabé en muy buenos términos con la familia del año pasado, e incluso fui a visitarlos hace una semana. Si hay algo que quería evitar era acabar mal con una familia que, aunque no me trató demasido bien en su momento, al menos me dio la oportunidad de estar viviendo en Inglaterra por tres meses y visitando Londres cada finde que quería. 

Desde el 1 de septiembre estoy viviendo en Marston, un poblao inglés chiquitico que tiene lo justo: caserones, una tienda, un cole y un parque. La familia que me ha contratado es amor y no podría estar más contenta con la situación que tengo. Los padres son majísimos y los niños ya me adoran, así que no tengo derecho a quejarme.

La madre es muy maja, y aunque siempre está liada con el trabajo, es muy atenta conmigo. El padre es el inglés más gracioso que he conocido en mi vida. Es majísimo y siempre me está dando conversación. Ayer mismo estuvimos hablando de palabrotas y el referendum escocés. Además, comparte mi pasión por Harry Potter y es raro el día que no imita a los minions soltando un "PAPOY" cuando las niñas están haciendo las tontas. Y me veis a mí así:


El  niño se lo pasa pipa conmigo. Jugamos con las pistolas Nerf a matarnos por toda la casa, me enseña las cosas que hace en el Minecraft, le enseño acordes en la guitarra... y obviamente le da vergüenza mostrar cualquier gesto cariñoso hacia mi persona, como ya le pasaba con Rocío. Pero yo sé que me adora y eso es lo importante. Nos gastamos bromas mutuamente y la verdad es que le he cogido cariño ya. 

Las niñas son un poco más difíciles de llevar. No sé si es porque estoy acostumbrada a tanto niño espabilado que cuando los niños se comportan un poco más infantilones me parece raro. Y estas se pasan el día chupándose el dedo y lloran cuando están cansadas... son como bebés de 5 y 7 años. Pero me llevo bien con ellas y se ríen de mí, y juegan conmigo... y la verdad es que poco a poco les estoy enseñando a que ayuden en la casa con pequeñas cosas como recoger la mesa después de cada comida y que no dejen todas las cosas por los suelos.

La vida en el poblao este es muy tranquila, no se oye nada por las noches, y de momento está haciendo buen tiempo. El cole de los niños es muy bonito y me enamoro de todos los instrumentos y juguetes que tienen en el parque de recreo para que jueguen. Si Dios quiere y no pasa nada, el martes de esta semana empezaré a ayudar en el cole un día a la semana con la clase de los más pequeños. Trabajo voluntario en un cole de Inglaterra, ¿¡se puede pedir más!?

Estoy aprendiendo a hacer un montón de cosas nuevas, sobre todo a cocinar comidas que les gustan a la familia. Pero hoy les he hecho una tortilla de patatas y otra de guisantes y ha sido todo un éxito. Así que a ver si consigo los ingredientes necesarios y otro día les hago pechugas empanadas con huevos rellenos. 

Estaría muy feo decir que os echo mucho de menos porque no es verdad, solo os echo un poquito de menos. Pero sí que me gustaría escuchar a mi peques más a menudo. A los demás puedo esperar.


1 comentario:

Beatriz Padilla Aguilar dijo...

Me encantan estas crónicas. Es como estar enganchada a un libro.